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El diablo no quiere principalmente tu dinero; él quiere tu corazón.


Por el Dr. Lane McDonald y Daniel Gulick


Muchos hombres piensan que la guerra espiritual consiste en perder cosas. Creen que el enemigo ataca mediante pérdidas externas, presiones financieras y problemas visibles. Estas cosas pueden ser reales, pero rara vez son el objetivo principal. El objetivo principal es interno. El objetivo principal es el corazón.


Porque si el enemigo puede comprometer tu corazón, todo lo que hay debajo se ve comprometido. Un corazón herido genera una boca herida. Una boca herida genera hábitos heridos. Los hábitos heridos crean relaciones heridas.


Las relaciones rotas conducen a un futuro infeliz.


Esto es lo que sucede cuando ocurre un ataque cardíaco.

  • Tus palabras se volverán más claras.

  • Tu paciencia se está acabando.

  • Vuestra fe se debilitará.

  • Tus pruebas son cada vez más difíciles.

  • Será difícil lograr tu paz mental.


Por eso, proteger el corazón no es una palabra suave. Es estratégico. Así es como los hombres mantienen la calma. Así es como los hombres se mantienen fuertes. Así es como los hombres mantienen la mente clara y el espíritu fuerte.


He aquí una forma práctica de proteger su corazón, comenzando hoy.

  • Audite sus recursos.

  • Elimina todo aquello que desencadene deseo, ira, miedo o duda.

  • Agregue algo que alimente la Escritura, la oración, la adoración y la obediencia.

  • Continúa volviendo a la Palabra hasta que la paz regrese nuevamente.


Para más lecciones como este podcast presentado por Daniel Gulick, visita www.boundlessonlinechurch.org/podcasts .

 
 
 

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